Artículos de Seprocebú Al Día:

Las Pérdidas en la Ganadería de Carne

M.V. Luis L.Camaripano
Gerente Técnico de SEPROCEBÚ
luiscamaripano@seprocebu.com

 


En la ganadería de carne las pérdidas incluyen normalmente dos aspectos, los cuales están considerados como (1) muertes diagnosticadas o vistas y (2) todos aquellos animales que no se encuentran en la finca porque son robados, están perdidos o simplemente se les tomó el número mal. Por otra parte, las pérdidas deberían ser divididas en tres lapsos, prenatal, predestete y postdestete, cada lapso con sus características y consideraciones particulares, y que serán descritas en una serie iniciada a partir de este artículo.
La pérdida prenatal, en conjunto con las que suceden en los otros dos períodos están dentro de las deficiencias más grandes que tiene la ganadería nacional. El período prenatal es quizás donde se afecta una vaca o su gestación por la mayor cantidad de causas, de toda índole, infecciosas o no.
Las causas no infecciosas están relacionadas a fallas en el manejo, calidad y administración de minerales, falta de una suplementación estratégica con alimento proteico en un momento particular requerido, mala aplicación de vacunas o en época no adecuada, alimentación, personal. Como puede verse, algunas de las causas no infecciosas son de diferente origen, pero todas están relacionadas entre sí, y más aún, la falta de estas medidas pueden ser la puerta de entrada o desencadenante para que las causas infecciosas sean las que produzcan las pérdidas prenatales. Todas están relacionadas, no hay una línea que las separe.
El problema de la pérdida prenatal, es un problema como se ha visto hasta ahora multifactorial, y, por lo tanto muy complejo de controlar. La forma de saber si realmente existe un problema en este lapso, así como en los otros dos es llevando de una manera eficiente los registros, lo cual fue explicado en el número anterior de la revista. Si la información recabada indica la existencia de problemas de pérdidas prenatales entonces es cuando se abocará cada quien a resolver la problemática. Para establecer mecanismos de control y procesamiento de información, es necesario contar con una temporada de servicio, y realizar diagnósticos de preñez entre 45 a 60 días post palpación y determinar la cantidad de vacas preñadas y posteriormente, una vez concluida la época de partos, saber la cantidad de vacas sin parto o que hayan presentado problemas de abortos. La cifra de pérdida prenatal recomendada, y alcanzada y mejor aún, mantenida alrededor o por debajo del 5 % es posible conseguirla. Ahora, hay que tener presente que cada finca es única, y por lo tanto no puede haber recetas de aplicación en cada una de ellas. Lo que sí se puede hacer es aplicar principios de un programa sanitario basado en la experiencia y la incidencia de las enfermedades que más atacan a cada zona.
Las enfermedades que en principio deben estar bien controladas para tener un poco de tranquilidad en el aspecto de los abortos y reabsorciones son brucelosis, leptospirosis y tripanosomiasis. Hay muchas otras enfermedades indicadas como productoras de abortos, pero, cualquier esfuerzo con enfermedades diferentes a las antes mencionadas, no tiene mucho sentido. Sin haber controlado y con garantía que en verdad se hace todo lo posible para manejar esas 3 entidades, no vale la pena establecer controles sanitarios para las otras enfermedades.
La brucela se controla vacunando a toda hembra entre 3 a 8 meses de edad y haciendo al menos 2 veces por año prueba serológicas  para detectar animales reactores. Las vacunas permitidas son la Cepa 19 y la RB51, cada una con sus características, pero las dos con amplísimas diferencias, en este sentido el uso de la RB51 va a permitir la revacunación de acuerdo a la incidencia o a la prevalencia de la enfermedad, con la Cepa 19 no se puede hacer en virtud del tipo de anticuerpo que produce. Hasta hace poco tiempo, la revacunación contra esta enfermedad no era conocida, pero ya existen experiencias donde se han efectuado a intervalos tan cortos de cada 2 años y hasta períodos de cada 5 años, la diferencia entre ambos períodos lo va a dar la cantidad de vacas reactoras que aparezcan anualmente. Rebaños con más del 5 % de reactoras por año deben revacunar a lo menos cada 2 años y aumentar el intervalo entre año en la medida que disminuyen o desaparecen las reactoras. Esto va a depender de la zona ecológica donde se encuentre cada unidad de producción. Las hembras primovacunadas o vacunadas por primera vez, deben ser revacunadas en un lapso no mayor de 6 meses y la revacuna de las hembras adultas se debe hacer una vez efectuada la prueba serológica e identificada las vacas no reactoras.
Tal como lo establece el decreto de erradicación de la brucelosis, se deben eliminar todos aquellos animales reactores a la prueba de card test. En caso de animales de alto valor genético se deben efectuar pruebas secundarias para determinar si en efecto está infectado y de comprobarse habrá que eliminar del rebaño y enviarlo a matadero.
La otra enfermedad que tiene una alta incidencia en los abortos en Venezuela es la leptospirosis, la leptospirosis así como la brucelosis son enfermedades zoonóticas, es decir transmisibles al hombre. De ahí, además de ser causa de aborto la importancia de controlarlas en cada rebaño. La leptospirosis es una enfermedad bastante difícil de manejar y más aún cuando el ambiente ayuda a mantener en circulación el agente causal de esta enfermedad.
Los abortos provocados por leptospira en forma individual o actuando en forma conjunta con otros patógenos, pueden llegar hasta 25 % de las preñeces diagnosticadas. La manera de manejar esta enfermedad es con la aplicación de 4 a 5 vacunas por año, distribuyendo las dosis con la idea que se mantengan los niveles de anticuerpo lo más altos posible, para que el feto esté siempre protegido. Es muy importante realizar un refuerzo en aquellas hembras primovacunadas, el período para dicho refuerzo no puede ser mayor a 30 días, con esto se eleva de manera considerable el nivel de anticuerpo en la hembra vacunada.
En general las dosis se aplican a la entrada de la temporada de servicio, si se vacunan por primera vez estas deben ser reforzadas en un máximo de 30 y mínimo de 21 días, la otra dosis alrededor de los 3 meses después de la primera, una tercera dosis al momento de la palpación a cada vaca preñada y una cuarta dosis hacia el séptimo mes de gestación, la idea es que entre vacunas no haya más de 3 meses. Una acotación particular en el control de la leptospirosis es que no se debe estar cambiando de marcas de vacuna entre dosis y a cada rato, si la vacuna usada está trabajando bien, se debe mantener.
En la aplicación de vacunas (biológicos), es importante controlar la temperatura de ellas, desde que son compradas hasta que se aplican en la vaca, hay que garantizar que esta temperatura sea la adecuada durante la permanencia del biológico en el frasco. Una vez comprada la vacuna en un distribuidor serio que garantice la cadena de frío, se debe mantener en cavas con hielo preferiblemente o en neveras de sólo y exclusivo uso para refrigerar las vacunas. Cuando se llevan al corral de trabajo hay que tener la precaución de tener una cava de depósito y otra de trabajo, en la medida que las vacunas en la cava de trabajo se agoten, pasar de la cava de deposito a la de trabajo, con esto se logra mantener en todos los frascos y por mas tiempo una temperatura adecuada.
Otra enfermedad que se ha demostrado a través de la práctica y la implementación de medidas de control de la permanencia del o los agentes  causales de la patogenia, que provocan graves daños en todos los animales susceptibles y en especial a las vacas preñadas, son los hemoparásitos, y en especial el Tripanosoma. La tripanosomiasis, enfermedad provocada por el Tripanosoma vivax en las vacas, provoca cuadros de anemias severas en los animales y van provocando debilidad y anemias que a la larga producen, en caso de las vacas gestantes, muerte fetal y posterior aborto.
Lo que se ha manejado como mecanismo de control de la enfermedad es la aplicación de 2 dosis de cloruro de isometamidium a las hembras más susceptibles que en este caso son las vacas de primer servicio y de primera lactancia, y se hacen previo a la época de mayor incidencia de vectores o transmisores del Tripanosoma que es en la entrada y salida de las lluvias (abril-mayo y septiembre-octubre). Hasta ahora se ha tenido bastante éxito con este control y por ende se va a  mantener.

Las pérdidas prenatales son un problema multifactorial, y basado en esto la o las soluciones deben serlo de la misma manera, pero, es fundamental que cada ganadero, gerente y responsable del rebaño lo admita y considere de esa manera.

 

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